La Fuente de Agua Viva

 

En unión con María

Dia 31: el martes, semana 5

 

El Magníficat (Lucas 1:46-56)

Por tanto, no sorprende que surja el Magníficat de nuestros corazones. Al igual que María hemos crecido en gratitud a medida en que crece nuestra conciencia de nuestra singularidad como personas. Sí, estamos agradecidas por todo lo que Dios ha hecho y hace en nosotros.

Mientras rezamos el Magníficat, también estamos agradecidos por nuestra recién encontrada confianza en la profundidad e integridad del amor de Dios – la misericordia de Dios presente de generación en generación para todos los que temen a Dios; especialmente, aquellos que reconocen su necesidad de Dios, de los demás y de toda la creación (Lucas 1:50).

En su ensayo sobre El Buen Samaritano, Thomas Merton señala que la palabra misericordia en el semita original describe el amor incondicional de Dios que nos une a Dios, que nunca falla y que espera nada a cambio.

Para Cynthia Bourgault la misericordia de Dios mantiene todo en existencia y sostiene el mundo en un amor inquebrantable. El amor de Dios es eterno, el salmista lo dice, siempre constante, incondicional, imperecedero (Salmo 107). No está amarrado a ningún resultado.

 
 

En y a través del camino de la vida realizamos que en este ahora, en donde se abre el pasado y el presente al futuro, la promesa de Dios sigue siendo cierta: «No temas… Pero no se acuerden más de otros tiempos, ni sueñen ya más en las cosas del pasado. Pues yo voy a realizar una cosa nueva, que ya aparece. ¿No la notan?

Sí, trazaré una ruta en las soledades y pondré praderas en el desierto.» (Isaías 43:18, 19). Esto nos lleva a un círculo completo. La experiencia de la vida no es estática. Confiamos, que de muchas maneras diferentes, continuaremos en espiral dentro de una intimidad siempre profunda con Dios, al mismo tiempo en que abrazamos la vida: las alegrías y las penas, la luz, la oscuridad y la ambigüedad, los riesgos tomados en vista de la vida nueva que nos llama muchas veces a dejar ir las maneras conocidas y seguras.

 

Reflexión

  • Nuestro mundo está lleno de violencia, aumenta la cantidad de personas que son pobres, oprimidos y refugiados.
    «¿Creo yo que la promesa de Dios permanece verdadera: No temas… No se acuerden más de otros tiempos, ni sueñen ya más en las cosas del pasado. Pues yo voy a realizar una cosa nueva, que ya aparece. ¿No la notan?»
    (Isaías 43-18)
    • ¿En dónde percibo que se realiza la promesa de Dios?
  • El «sí» personal de María a Dios en una sociedad donde la mujer no tenía voz la llamó a moverse más allá de las maneras conocidas y seguras.
  • Nombro momentos en mi vida cuando mi decisión personal me ha llamado a dejar maneras conocidas y seguras.
 

Oración

Escribe tu propio Magníficat.

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