Misericordia,
una oportunidad
de vivir

 

Reconciliación con la tierra y con el universo

Día 20: viernes, semana 3

 

Una dimensión nueva

La historia nueva de la creación, un universo en evolución nos hace conscientes que el «Cristo místico», generalmente llamado el «Cristo universal», el «Cristo cósmico», es la omnipresencia de Dios manifestada en el universo que ha existido por toda la eternidad (Colosenses 1:15-20; Efesios 1:3ff.; Juan 1:1-5, 10). Esta percepción de Cristo tiene sus raíces en la persona histórica de Jesús, en su nacimiento, en su misión, en su muerte y resurrección. Como lo menciona Teilhard de Chardin: Si desconectamos al «Cristo universal» de ser la expresión auténtica del Cristo de los Evangelios, reducimos al cristianismo a una «filosofía» como cualquier otra. Se pierde su fuerza y su vitalidad.

Desde lo profundo surge un nuevo entendimiento de la Encarnación de Jesús, el Emmanuel: Dios con nosotros (Mateo 1:23). En toda la vida humana de Jesús, vemos la encarnación de Dios afirmando lo sagrado de toda la humanidad, de toda la creación.

Jesús es la cabeza y el corazón del Cuerpo de Cristo que nos une como miembros. Este Jesús es el Cristo de quien Pablo escribió que «fueron hechas todas las cosas; las del cielo y las de la tierra… Todo fue hecho por medio de Él y para Él… todo se mantiene en Él» (Colosenses 1:15-20).

El libro del Apocalipsis aborda este tema, describe a Jesús, la Palabra de Dios, como el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin (Apocalipsis 22:12). Para Teilhard de Chardin, el Omega, el punto final de este proceso es el punto final donde la ley del amor universal habrá llegado a su clímax y a su corona: Cristo.

Conscientes de que el universo emergente nos conduce también a hablar de manera diferente de la vida después de la muerte. En lugar de imaginarnos esta vida como un «descanso eterno» percibimos que después de nuestra muerte física estaremos vivos en la Comunión de los Santos, envueltos y comprometidos en el misterio del Cristo resucitado que trabaja para llevar al universo a la plenitud de los tiempos (Efesios 1:10).

 

Reflexión

¿Cuál es mi respuesta a las decisiones del gobierno al establecer lineamientos que:

  • controlan la vida y la muerta del ser humano?
  • explotan los recursos humanos que destruyen nuestros ecosistemas que sostienen la vida?
 

Oración

Nos alegramos que el Espíritu de Dios vivo en nosotros
y alrededor de nosotros nos guía «para vivir de manera responsable
la gracia creadora de Dios como una bendición para nosotros,
para los demás y para la tierra que habitamos».
Sabemos que Dios dispone todas las cosas
para el bien de los que lo aman (Romanos 8:26-28).

Oramos para que el Espíritu de Dios renueve
continuamente la faz de la tierra (Salmo 104),
con la convicción de que el Espíritu de Dios ronda
maternalmente sobre las aguas de la creación,
dándole vida al universo, a toda la creación y
a la humanidad, y por siempre
será la fuente de toda la vida.

 

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