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Hermana Susan Kidd, CND

«Me parece gracioso escribir una historia vocacional mientras veo al menos favorito tratando de matar al dragón. No, no son ‘Los juegos del hambre’ sino que la final de hockey. La historia de mi vocación es igual a la de los Senators de Ottawa, jugando el sexto juego contra el primer lugar, los Rangers de Nueva York. ¡Además nadie esperaría que yo esté aquí!

Con casi 50 años, casi 25 años de profesión y orando por la historia de mi vocación. La primera vez era estudiante universitaria, y ahora soy ministro en el campus universitario. ¿Por qué vine? ¿Por qué permanezco? ¿Misterio? ¿El sentido del humor de Dios? ¿Una tradición de vida que ha sido, todavía es y continuará siendo? Cualquiera de lo anterior y todo lo anterior.

Nunca fue mi intención convertirme en una hermana. Yo quería ser una profesora de educación física, en las Fuerzas Canadienses en la base de Lahr en Alemania, llevando a mis alumnos en viajes para esquiar a los Alpes suizos. Pero luego reprobé Biología Y Anatomía durante mi segundo año de estudios de educación física en la universidad. Regresé para hablar con mi entrenadora de basquetbol de décimo grado acerca de mi desea de ser profesora. Ella me invitó a cenar a su casa, ella era una hermana de la Congregación de Notre Dame.

En la mesa en las siguientes cenas mensuales, una hermana preguntó si alguna vez había considerado convertirme en CND. ‘¡No!’ La pregunta más fácil que he respondido. No lo había hecho. Una amiga de secundaria deseaba ser una CND y fui con ella a las reuniones informativas y los retiros que realizaban por la noche en las casa de las hermanas. Pero eso era para Angie, no para mí.

Yo deseaba ser profesora como las que había tenido, mujeres que hicieron un cambio no solo en mi vida sino que en las vidas de muchos durante muchos, muchos años. Creo que mi ‘llamada’ comenzó con ‘curiosa’ pero es verdad, Dios utiliza a todas las personas y eventos para ayudarnos a ser las personas de amor que estamos llamadas a ser. Terminé regresando con la hermana y diciéndole ‘¿Podemos hablar?’ Una semilla había sido plantada y yo necesitaba más información.

Es un proceso gradual, cena y oración, más conversaciones enfocadas de manera individual, experiencias semanales, experiencias vivenciales. Luego llegó el momento donde necesitaba más información. La única manera de continuar aprendiendo es solicitar mi entrada. Dios fue muy suave y gradual ayudándome a aprender. Y las hermanas también tuvieron mucha paciencia con mis preguntas. Yo no vi luces brillantes ni escuché voces (¡eso me hubiera asustado!). Pero entre más tiempo pasaba con las hermanas, más me sentía en casa, más podía verme como hermana. Dios y la Congregación parecían estar de acuerdo.

De manera que, 25 años después, ya no me encuentro más en el aula pero continúo mi vida como una CND, en la educación liberadora. Los cambios suceden muy rápido hoy en día. La vida religiosa no está inmune a los cambios. Pobreza, castidad, obediencia continúan. La comunidad y el ministerio de la oración me alimentan. La gracia de Dios, la vida de miles de mujeres que han pasado antes que yo y los jóvenes de hoy me ayudan a continuar diciendo ‘Sí’.

¿Qué hay de ti?»


Testimonios escritos

Hermana Louise Breton, CND

[…] Era el primer paso a dar, en esta nueva vida espiritual, a reconocer con todo mi corazón, que fui escogida, que soy hija de Dios, que tengo precio a sus ojos y que Él me quiere… [leer]


Hermana MINKADA Brigitte, CND

[…] Cuando era adolescente, una compañera de clases me preguntó: «¿Qué te gustaría ser?» Yo sonreí. Yo era feliz sin realmente saber por qué. Yo sentía que ya había conocido a alguien muy especial. Mi respuesta fue mi sonrisa. Sentí un gran gozo… [leer]


Hermana Bernadette Gallant, CND

[…] «¿Qué deseas hacer cuando seas grande?». A la edad de diez años, mi respuesta a esa pregunta fue, «Me gustaría ser una monja, porque quiero estar segura de ir al cielo»… [leer]


Hermana Peggy Doyle, CND

Quisiera tener alguna historia poderosa que contar acerca de cómo llegue a ser hermana en la Congregación de Notre Dame. Siempre existe un poco de drama alrededor de la vida de una persona cuando comienza a decir a sus amigos y familiares que decidió unirse a una comunidad religiosa. Por lo que parece como si debería haber un momento importante… [leer]


Hermana Marie de Lovinfosse, CND

[…] «Cuando sea grande, ¿qué es lo que quisiera llegar a ser… ?» La primera respuesta que salió espontáneamente fue clara: «de ninguna manera, seré monja…» [leer]


Hermana Susan Kidd, CND

Me parece gracioso escribir una historia vocacional mientras veo al menos favorito tratando de matar al dragón. No, no son ‘Los juegos del hambre’ sino que la final de hockey. La historia de mi vocación es igual a la de los Senators de Ottawa, jugando el sexto juego contra el primer lugar, los Rangers de Nueva York. ¡Además nadie esperaría que yo esté aquí!……


Hermana Réjeanne Bourque, CND

Yo llegué a un pequeño pueblo de la costa de la Gaspésie, en un día con viento del mes de octubre. Me dieron la bienvenida las fuertes olas de la Bahía Chaleur y también unos amorosos padres… [leer]


Hermana Tsukimi Fujiwara, CND

Me enteré por primera vez de la CND en un tablero de anuncios en la Iglesia San Ignacio, la iglesia jesuita en Yotsuya, Tokio. Ahí vi alguna información acerca del retiro vocacional para jóvenes mujeres con las CND como directoras… [leer]


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