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Hermana Réjeanne Bourque, CND

«Yo llegué a un pequeño pueblo de la costa de la Gaspésie, en un día con viento del mes de octubre. Me dieron la bienvenida las fuertes olas de la Bahía Chaleur y también unos amorosos padres, una orgullosa abuela y un hermano pequeño. La oración era muy importante en nuestro hogar. Mi madre trató de entrar a la vida religiosa pero ese no era su llamado. Nos mudamos a Nueva Brunswick cuando tenía 7 años. Aprendí el inglés rápidamente, pero nunca dejé de usar mi francés, y continuamos involucrados en la Iglesia y las actividades comunitarias.

Asistí al St. Mary’s Convent durante mi secundaria donde conocí a la Congregación de Notre Dame. Amaba a mis profesoras y observaba la buena relación que existía entre ellas. Teníamos el privilegio de recibir diariamente una sólida educación religiosa y participábamos en drama, música y arte. Un acontecimiento excepcional fue mi participación en una obra de la vida de Santa Marguerite Bourgeoys, fundadora de la CND. Al terminar la secundaria me convertí en profesora y enseñé en la escuela pública cerca del convento. Disfrutaba mucho visitar su capilla y platicar ocasionalmente con las hermanas.

Siendo una adolescente normal y extrovertida, disfrutaba de una buena vida social. El baile, esquiar, paseos en trineos y las citas con chicos eran todos parte importante de mi experiencia. ¿Por qué la idea de la vida religiosa continuaba regresando cuando no quería escuchar de ella? Traté de convencer a Dios y a mí misma que no era para mí. La oportunidad del matrimonio y la maternidad parecían estar a mi alcance. Esta lucha me asedió mientras asistí al Instituto Pedagógico y enseñé durante cuatro años.

Durante la cuaresma, yo hice diariamente el Camino de la Cruz. Un día, en la Decimoprimera Estación ‘Jesús clavado en la cruz’, me sentí abrumada al realizar que Jesús no dudó sino que extendió libremente sus brazos para dar su vida. Aunque exteriormente estaba callada, una voz dentro de mi gritaba: ‘¿Qué es lo que estoy esperando? Nadie me va a obligar a entrar… Yo soy LIBRE… La decisión es mía. ¿Convertirme en una religiosa? ¡Yo debo! Yo DEBO! ¡Yo LO HARÉ!’ Desde ese día hasta la fecha, no hubo vuelta atrás.

Mi decisión me trajo mucha paz. Partir trajo algunas lágrimas, pero mi vida a partir de ese momento, mucho gozo. Deseaba una comunidad donde me sintiera en casa, en francés y en inglés. La CND es mi hogar. También he aprendido a conocer y amar a mis hermanas que hablan español y japonés. Doy gracias por el sentimiento de pertenencia, los ministerios espirituales y educativos, y las innumerables otras oportunidades que ofrece mi comunidad. ‘Gracias por todo lo que ha sido. Por todo lo que será, ¡sí!’»


Testimonios escritos

Hermana Mildred Chabasol, CND

[…] Pregunté: ¿«Marguerite, qué hago aquí»? La respuesta vino cuando sentí una profunda paz y una energía llenarme… [leer]

Hermana Louise Breton, CND

[…] Era el primer paso a dar, en esta nueva vida espiritual, a reconocer con todo mi corazón, que fui escogida, que soy hija de Dios, que tengo precio a sus ojos y que Él me quiere… [leer]


Hermana MINKADA Brigitte, CND

[…] Cuando era adolescente, una compañera de clases me preguntó: «¿Qué te gustaría ser?» Yo sonreí. Yo era feliz sin realmente saber por qué. Yo sentía que ya había conocido a alguien muy especial. Mi respuesta fue mi sonrisa. Sentí un gran gozo… [leer]


Hermana Bernadette Gallant, CND

[…] «¿Qué deseas hacer cuando seas grande?». A la edad de diez años, mi respuesta a esa pregunta fue, «Me gustaría ser una monja, porque quiero estar segura de ir al cielo»… [leer]


Hermana Peggy Doyle, CND

Quisiera tener alguna historia poderosa que contar acerca de cómo llegue a ser hermana en la Congregación de Notre Dame. Siempre existe un poco de drama alrededor de la vida de una persona cuando comienza a decir a sus amigos y familiares que decidió unirse a una comunidad religiosa. Por lo que parece como si debería haber un momento importante… [leer]


Hermana Marie de Lovinfosse, CND

[…] «Cuando sea grande, ¿qué es lo que quisiera llegar a ser… ?» La primera respuesta que salió espontáneamente fue clara: «de ninguna manera, seré monja…» [leer]


Hermana Susan Kidd, CND

Me parece gracioso escribir una historia vocacional mientras veo al menos favorito tratando de matar al dragón. No, no son ‘Los juegos del hambre’ sino que la final de hockey. La historia de mi vocación es igual a la de los Senators de Ottawa, jugando el sexto juego contra el primer lugar, los Rangers de Nueva York. ¡Además nadie esperaría que yo esté aquí!…… [leer]


Hermana Réjeanne Bourque, CND

Yo llegué a un pequeño pueblo de la costa de la Gaspésie, en un día con viento del mes de octubre. Me dieron la bienvenida las fuertes olas de la Bahía Chaleur y también unos amorosos padres…


Hermana Tsukimi Fujiwara, CND

Me enteré por primera vez de la CND en un tablero de anuncios en la Iglesia San Ignacio, la iglesia jesuita en Yotsuya, Tokio. Ahí vi alguna información acerca del retiro vocacional para jóvenes mujeres con las CND como directoras… [leer]


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