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Hermana Louise Breton, CND

Buscadora de Dios

El inicio de mis investigaciones de sentido sobre la muerte y la vida fue seguramente el fallecimiento de mi madre en 1984 cuando yo era todavía en la veintena Dos años más tarde, es mi padre que murió. He buscado durante mucho tiempo por medio de lecturas, conferencias, encuentros y todos los medios que se me presentaban sin nunca encontrar realmente, por qué no sabía, en aquel momento, lo que buscaba o a quién buscaba. Un día, un amigo empezó a hablarme verdaderamente de Dios, y en el mismo período, empecé a darme cuenta de todas las personas, que por su vida diaria, testimonian de la presencia de Dios en ellas. Mi descubrimiento de Dios empezaba despacito y tomaba sentido en mi vida.

Pero, a pesar de esta revelación extraordinaria, tuve mucha dificultad en aceptar el camino que Dios me proponía tomar, sea él de la vida religiosa. Esta idea me parecía totalmente loca y sobre todo inadaptada en nuestro mundo actual, además, ¡a mi edad! (40 años). Todo aquello me parecía iluso.

En la iglesia de mi parroquia dónde he vivido algunos años, durante este período que llamaría de amansamiento entre Dios y yo, estaba escrito en letras grandes: «YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD , LA VIDA». Estas palabras me inspiraron desde el principio, cuantas veces había, suplicado de enseñarme el camino, de mantenerme en la verdad y así tendría la vida. Aun en la oración, la lucha fue larga y ardua. Es solamente después de dos años de lucha que finalmente acepté, como una evidencia, que para responder a este Amor infinito, no podía nada menos que dar mi vida para testimoniar de este Amor en mí. Entonces, durante todo este período de amasamiento, he descubierto a un Dios de Amor y de ternura, un Padre para quién llegaba a ser la niña bien amada. Vivir del Amor de Dios, ser hija de Dios, hace que tu vives de otra manera, lo que hago toma un sentido diferente.

Todo ese combate, me dio la certeza que seguir a Jesús en la vida religiosa es la voluntad de Dios para mí, a pesar de que soy consiente de que no es el camino de la facilidad. Después de este largo combate, me sumergí en un mundo totalmente desconocido para mí, sea él de la vida religiosa. Entonces, emprendí camino para descubrir el lugar que me permitiría cumplir con la voluntad de Dios, testimoniar de la presencia y del Amor del Padre para nuestro mundo. Busqué entonces casi durante un año, visitando varias comunidades religiosas para encontrar mi lugar. Escogí la Congregación de la Hijas de Jesús, pero después de tres años de caminar con ellas, nuestras rutas se separaron. Estos acontecimientos me obligaron a volver a discernir, tomé de nuevo la ruta que me condujo hasta la Congrégation de Notre-Dame.

Por supuesto, hubieron grandes alegrías y descubrimientos maravillosos, pero también dificultades y obstáculos en esta ruta. Esos obstáculos hubieran podido alejarme de la vida religiosa y aún tal vez de Dios, pero no, al contrario, constaté hasta dónde eso estaba profundamente pegado en mi. Eres mi roca, mi fortaleza, dice el Salmo. Entonces, aun en las tormentas, permanecí pegada a mi Roca y cuando volvió la calma, continué mi camino, con más fe todavía y más convicción que era la voluntad de Dios, y que sólo su Fuerza me había permitido librarme. Me digo que es Dios que me construye a través esos acontecimientos. Sin Dios y sin su sostén, sus gracias y su Soplo de vida, todo aquello no tendría sentido. Ahora, estoy segura de que desde el principio yo buscaba a Dios. Es lo que es, y será siempre lo más importante para mí, quedar enraizada en este amor que es mi fundamento, mi roca. Yo soy el canal por dónde pasa el amor de Dios para alcanzar a los hombres y mujeres con los y las que entro en relación, en visitación.

Mi profundo deseo es de ayudar a la gente a levantarse, a pararse, a vivir en plenitud su dignidad de ser humano y de hijo de Dios, creado a su imagen y semejanza. Quiero proyectar el amor de Dios a todas las personas que encuentro, en cada una de mis visitaciones, y sobe todo, a los pobres , a los excluidos de nuestra sociedad. Como siempre consideré la educación como un factor fundamental de toda liberación, eso se realizará por medio de una educación liberadora, a fin de liberar a las personas de todas sus cadenas y sus cárceles (físicas, morales, sicológicas, intelectuales, emocionales,...) que las encierran e impiden caminar. En efecto, Dios esta allí en el ser humano el más humilde, el más pobre y el más desfigurado. Dios espera de mí que yo dé amor, que todo lo que hago sea para humanizar nuestro mundo y ser un testigo del amor del Padre, cual sea mi misión. Seguido a este camino recorrido, no puedo sino dar gracias a Dios por toda sus bendiciones y sus maravillas.


Testimonios escritos

Hermana Louise Breton, CND

[…] Era el primer paso a dar, en esta nueva vida espiritual, a reconocer con todo mi corazón, que fui escogida, que soy hija de Dios, que tengo precio a sus ojos y que Él me quiere… [leer]


Hermana MINKADA Brigitte, CND

[…] Cuando era adolescente, una compañera de clases me preguntó: «¿Qué te gustaría ser?» Yo sonreí. Yo era feliz sin realmente saber por qué. Yo sentía que ya había conocido a alguien muy especial. Mi respuesta fue mi sonrisa. Sentí un gran gozo… [leer]


Hermana Bernadette Gallant, CND

[…] «¿Qué deseas hacer cuando seas grande?». A la edad de diez años, mi respuesta a esa pregunta fue, «Me gustaría ser una monja, porque quiero estar segura de ir al cielo»… [leer]


Hermana Peggy Doyle, CND

Quisiera tener alguna historia poderosa que contar acerca de cómo llegue a ser hermana en la Congregación de Notre Dame. Siempre existe un poco de drama alrededor de la vida de una persona cuando comienza a decir a sus amigos y familiares que decidió unirse a una comunidad religiosa. Por lo que parece como si debería haber un momento importante… [leer]


Hermana Marie de Lovinfosse, CND

[…] «Cuando sea grande, ¿qué es lo que quisiera llegar a ser… ?» La primera respuesta que salió espontáneamente fue clara: «de ninguna manera, seré monja…» [leer]


Hermana Susan Kidd, CND

Me parece gracioso escribir una historia vocacional mientras veo al menos favorito tratando de matar al dragón. No, no son ‘Los juegos del hambre’ sino que la final de hockey. La historia de mi vocación es igual a la de los Senators de Ottawa, jugando el sexto juego contra el primer lugar, los Rangers de Nueva York. ¡Además nadie esperaría que yo esté aquí!…… [leer]


Hermana Réjeanne Bourque, CND

Yo llegué a un pequeño pueblo de la costa de la Gaspésie, en un día con viento del mes de octubre. Me dieron la bienvenida las fuertes olas de la Bahía Chaleur y también unos amorosos padres… [leer]


Hermana Tsukimi Fujiwara, CND

Me enteré por primera vez de la CND en un tablero de anuncios en la Iglesia San Ignacio, la iglesia jesuita en Yotsuya, Tokio. Ahí vi alguna información acerca del retiro vocacional para jóvenes mujeres con las CND como directoras… [leer]


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