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Continuar la lucha contra el tráfico ¿David contra Goliath?

Michelle Renaud

Entrevista con hermana Pierrette Boissé, CND

 

 

Desde casi diez años, usted es responsable de los asuntos del tráfico humano por la Congrégation de Notre-Dame. Cómo llegó a trabajar en este dossier?

Desde sus primeros inicios la orientación hacia la justicia social estuvo presente en la misión de la Congrégation de Notre-Dame. Sin embargo, a lo largo de los últimos decenios, nos hemos comprometido a tomar posición y a actuar visiblemente por la justicia, la paz y la protección de la creación. En el contexto de esta prioridad, fui nombrada coordinadora de la justicia social a la Congregación y delegada a UNANIMA Internacional. Cuando terminó mi mandado, empecé a asumir la responsabilidad del asunto relativo al tráfico. Es sin duda mi compromiso de quince años con las Primeras Naciones de Colombie-Britanique que me llevo a implicarme en este dossier. Habiendo visto de cerca las condiciones de vida de las mujeres autóctonas, yo sé pertinentemente que las mujeres autóctonas son mucho más a riesgo que las mujeres no autóctonas de ser víctimas de violencia grave, asesinadas, o de caer en la trampa del tráfico y de la prostitución.

¿Cuando oye la palabra tráfico en quien piensa usted?

Pienso en todas las personas, hombres, mujeres, niños, que son explotados de diversas maneras ; explotación sexual, trabajo forzado, venta de órganos. El tráfico humano representa el nuevo rostro de la esclavitud. Sin embargo, la esclavitud de los últimos siglos, las plantaciones del Sur por ejemplo, llegó a ser demasiado a menudo algo un poco abstracto. Hemos olvidado los látigos, la humillación, el aislamiento, el trabajo duro, las heridas físicas, síquicas y morales. La película 12 Years a Slave (Esclavo durante 12 años) nos sumerge de nuevo en esta cruel realidad: unos abusos tremendos de consecuencias indelebles.

Una de las principales formas del tráfico, el tráfico con fines sexuales, tiene vínculos muy estrechos con la prostitución. Ahora bien, el 20 de diciembre 2013, la Corte Suprema de Canadá ha declarado inválidas las tres disposiciones del Código criminal prohibiendo el proxenetismo, la solicitación y la dirección de una casa de libertinaje ya que son incompatibles con la Carta de los derechos y libertad. Según usted, ¿cuales son las consecuencias del juicio de la Corte Suprema referente a la lucha contra el tráfico humano?

El motivo dado para justificar la decisión de la Corte Suprema era de asegurar la protección de las mujeres. Dijo que las tres disposiciones conducían a las prostitutas a trabajar en unas condiciones peligrosas, lo que perjudicaba a su derecho a la vida y a la seguridad. Pero, ¿las mujeres estarán realmente protegidas ahora? ¡No es seguro! Lo que este juicio tiene de bueno, ¡es que obliga al gobierno a cumplir con su deber! Es ahora una batalla política y no jurídica.

El debate sobre la prostitución a menudo está muy borrascoso, y los desafíos son complejos. Un gran número de organismos de lucha contra la explotación sexual preconizan el «modelo nórdico». Éste que fue adoptado por la Suède, la Norvège y la Islande, criminalizan no a las prostitutas, pero a los clientes. Se trata así de disminuir la demanda, un objetivo preconizado por Sigma Huda, Informadora especial sobre los derechos fundamentales de las víctimas del tráfico en 2006. Evidentemente, en paralelo a esta ley, es esencial ofrecer a las víctimas del tráfico y de la prostitución unos programas de reinserción y unos servicios sociales adecuados.

¿Por qué es tan importante priorizar el aspecto de la demanda en la lucha contra el tráfico con fines sexuales?

A la base del tráfico y de la prostitución, hay un mercado de sexo que funciona según los principios de la oferta y de la demanda. Si el tráfico sexual es tan floreciente, es que existe una demanda por los servicios sexuales de los que aprovechan los traficantes y los proxenetas. Ni que decir tiene que el hecho de atacarse a la demanda de los servicios sexuales es un elemento esencial de toda política de lucha contra la prostitución y el tráfico.

¿Puede hablarnos de algunas acciones recientes de lucha contra el tráfico humano que le dan mucha satisfacción?

Con ocasión del Gran Premio de junio 2012, participé del Movimiento antitráfico de Montreal que se movilizó a fin de sensibilizar el medio hotelero al fenómeno del tráfico humano con fines sexuales. Estoy dando los últimos retoques a un proyecto tratando de sugerir a diversos grupos de declarar su desacuerdo referente a la publicación de pequeños anuncios eróticos en los periódicos. Esta iniciativa me fue inspirada por la voluntad de abolir los salones de masaje erótico en la metrópoli expresada por el alcalde Denis Coderre.

¿Qué es lo que la inspira y la invita a seguir su lucha contra el tráfico humano?

Se ha hecho mucho, sobre todo en los niveles de la concienciación del gran público y del alegato. Hace 40 años, nadie hablaba del tráfico. Por supuesto, hay todavía mucho que hacer y tal vez habrá que privilegiar otros aspectos, entre otros la búsqueda y el sostén a las víctimas. Me siento particularmente estimulada por la energía que siento en todos esos grupos de la sociedad civil implicados en la lucha contra el tráfico, y ello, hasta en el seno de la O.N.U. Los obstáculos son grandes, pero lo que está a nuestro alcance son humildes gestos, pequeños pasos tratando de detener el tráfico, un poco como las pequeñas piedras de David contra Goliath. El Papa Francisco estaría de acuerdo.

 

 

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