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Celebración de la Visitación

Elizabeth King, CND

Líder: Al reunirnos hoy para celebrar la Fiesta de la Visitación, llamamos a María, nuestra madre en la fe y nuestra fundadora, y le pedimos su dirección mientras nos esforzamos por encarnar la Palabra en nuestro mundo.

Canto inicial: En los pasos de María (de Visitación - K. Deignan, CND y M.A. Foley, CND)

En los pasos de María, nos gusta encontrar la inspiración para nuestras vidas, escondida con Cristo en Dios.

La vida de María durante el tiempo que estuvo en la tierra fue una vida de pobreza: un camino misterioso como la Pascua de Jesús.

La vida de María durante el tiempo que estuvo en la tierra fue una vida de amor incomparable – unificada, transparente y profunda.

La vida de María durante el tiempo que estuvo en la tierra fue la vida de un apóstol, primera anunciadora del Evangelio.

Lectura:  Lucas 1: 39-56

Reflexión:  De los Escritos de Henri Nouwen, The Road to Daybreak (Camino a casa)

Me siento profundamente conmovida por este sencillo y misterioso encuentro. En medio de un mundo incrédulo, dudoso, pragmático y cínico, dos mujeres se encuentran y afirman mutuamente la promesa que se les ha hecho. Les ha sucedido lo humanamente imposible. Dios ha llegado para comenzar la salvación prometida a través de los siglos. A través de estas dos mujeres, Dios ha decidido cambiar el curso de la historia. ¿Quién podría entenderlo? ¿Quién podría creerlo?  ¿Quién podría permitirlo? Pero María dice: “Que me suceda a mi” e inmediatamente realiza que solamente Isabel podrá a afirmar su “sí”. Durante tres meses, María e Isabel vivieron juntas y se animaron mutuamente para aceptar verdaderamente la maternidad que se les ha dado. La presencia de María hace a Isabel más consciente de ser la madre del “profeta del Altísimo” (Lucas 1: 76) y la presencia de Isabel permite a María crecer en el conocimiento de ser la madre del “hijo del Altísimo” (Lucas 1: 32).

Ni María ni Isabel tuvieron que esperar aisladas. Ellas podían esperar juntas y así profundizar juntas su fe en Dios, para quien nada es imposible. Entonces, la intervención más radical de Dios en la historia fue escuchada y recibida en comunidad.

La historia de la Visitación me enseña el sentido de la amistad y de la comunidad. ¿Cómo puedo permitir que la gracia de Dios trabaje en mi vida si no vivo en una comunidad de personas que puedan afirmarla, profundizarla y fortalecerla?  No podemos vivir esta vida nueva a solas. Dios no desea aislarnos por su gracia. Al contrario, él quiere que formemos nuevas amistades y una comunidad nueva – lugares sagrados donde su gracia pueda crecer en plenitud y dar fruto.

Reflexión personal y compartir

1. ¿Cómo pueden mis experiencias de Visitación enseñarme el sentido de la amistad y comunidad?

2. ¿Recuerdas una Visitación de amistad y/o de comunidad donde estabas consciente que la gracia de Dios daba frutos en ti, a través de esta experiencia?

Renovación de votos y compromisos

Líder: Al igual como María e Isabel fueron llamadas a estar abiertas a lo inesperado, nosotras estamos llamadas a lo mismo hoy.  Como hermanas y personas asociadas de la Congregación de Notre-Dame, renovamos nuestros compromisos de vivir nuestras vidas abiertas a cualquier sorpresa que nos espera.

Renovación de votos para las hermanas:

Reafirmo mi respuesta a la llamada de Dios y mi deseo de vivir plenamente mi consagración bautismal, yo, hermana _______________________________, renuevo mis votos que hice libremente y para siempre, de observar la pobreza, la castidad y la obediencia, según las Constituciones de la Congregación de Notre-Dame de Montreal.

Inspirada por el misterio de la Visitación de Nuestra Señora, quiero por medio de este compromiso alabar a Dios, siempre fiel, darle gracias con mi vida entera y llevar a mis hermanos y hermanas al conocimiento y amor del Verbo Encarnado.

Renovación del compromiso por las personas asociadas:

Respondo a la llamada de vivir más plenamente mi consagración bautismal, yo, ____________________________, renuevo mi compromiso como Persona Asociada de la Congregación de Notre-Dame de Montreal.  Deseo integrar en mi vida el carisma de Marguerite Bourgeoys, la espiritualidad de la Visitación y Pentecostés, y la Orientación de la Misión CND, manteniendo siempre mi vocación personal.

Conclusión de compromiso: Declaración de un corazón por el Comité Director de Personas Asociadas de los EE.UU.

Recitan juntas:

Nosotras, personas asociadas y hermanas encarnamos la llamada de Marguerite Bourgeoys.  Irradiamos la espiritualidad de la Visitación en nuestras vidas diarias, mientras nos esforzamos por ser una presencia más visible del amor de Dios en el mundo de hoy. Como seguidoras de Jesús, nos levantamos en solidaridad con las personas necesitadas y el planeta, En un espíritu Pentecostal pionero, transformamos activamente la Iglesia y la sociedad. Con audacia y creatividad, rezamos, nos reunimos y celebramos. Estamos unidas en nuestro carisma compartido.   

Canto responsorio: Magníficat (de El corazón del siervo, K. Deignan, CND)

Texto y música por Mary Anne Foley, CND Inspirado por el Cántico de María (Lucas 1: 46-55)

Nuestro ser proclama Tu grandeza, O Dios. Nuestro espíritu encuentra gozo en Ti.

Porque Tú nos miraste en nuestra pequeñez:

Ahora somos bendecidas.

Y Tú en tu fuerza haces grandes cosas por nosotras - Bendecido sea tu nombre.

Tu misericordia perdura de edad en edad,

para los que buscan tu amor.

Las maneras de Tu poder, O Sagrado

confunden los orgullosos de corazón.

Tú pones los poderosos de sus tronos,                                           

levantas a los pequeños.

Tú llenas los hambrientos con cosas buenas,

los ricos se van vacíos.

Porque ayudaste a tu siervo Israel,

recordando tu amor,

como prometiste a Sara y Abraham

y sus hijos, amor para siempre.

Intercesiones (tomado de Fuera del Ordinario -  Out of the Ordinary por Joyce Rupp)

Madre de Dios, te arriesgaste diciendo Sí a estar embarazada con la semilla del Altísimo.

Todas: que yo también pueda vencer mis miedos y tomar los riesgos que el crecimiento espiritual requiere de mí.

Madre de Dios, ofreciste la hospitalidad de tu seno como una morada para el Altísimo.

Todas: que abra continuamente el seno de mi corazón a todas las personas que necesitan una bienvenida.

Madre de Dios, esperaste nueve largos meses el nacimiento de un niño.

Todas: que pueda esperar con paciencia cuando el crecimiento espiritual parece demasiado lento.

Madre de Dios, no sabías como iba a afectar tu vida el nacimiento de tu hijo.

Todas: que confíe en la presencia de Dios para protegerme y guiarme cuando enfrento incertidumbre.

Madre de Dios, cuidaste y alimentaste la vida Divina dentro de ti.

Todas: diariamente que pueda hacer lo mismo por medio de la fidelidad y acción virtuosa.

Madre de Dios, experimentaste el dolor de las contracciones cuando diste a luz al Altísimo.

Todas: que tenga el valor para aguantar los dolores de mi crecimiento interior.

Madre de Dios, encontraste parentesco con tu prima Isabel embarazada.

Todas: que reconozca las Isabeles que me animan y sostienen.

Madre de Dios, sentiste dentro de ti al niño moviéndose y pateando,

Todas: que profundice mi consciencia de Dios moviéndose en medio de mi vida.

Madre de Dios, cuando el niño divino empujó desde tu seno, él dio su primer grito.

Todas: que pueda creer en la bondad dentro de mí, que todavía ha de resonar.

Madre de Dios, el niño recién nacido en tus brazos engendró maravilla, misterio y prodigio.

Todas: que yo también pueda reverenciar y estar maravillada por la manera en que el Divino entra en mi vida.

Oración final

Todas: Dios Misericordioso, en todo tiempo tú hablas; y cuando los hombres y las mujeres están dispuestos a escuchar, tú les confías una misión. Permite que cada una de nosotras esté atenta a las muchas maneras en que tú nos hablas y hablas por medio de nosotras.  Ayúdanos a ser suficientemente libres para encontrarte en maneras nuevas y sorprendentes.  Por medio de esto continuamos la misión de Marguerite y llevamos tu amor a todas las personas.  Amén.

Canto final: Oración de la Congregación (tomado del Álbum Ave por Kathleen Deignan, CND)

O querida Madre y Fundadora, no buscamos ni confort ni riquezas,

Buscamos solamente que, en tu nombre, Dios sea grandemente amado y O, fielmente servido.

 

O, enséñanos la sabiduría de la pequeñez; a ser sencillas, humildes y pobres, a estar abiertas a Dios en el centro de nuestros corazones, y a esperar siempre en la palabra de Dios.

 

Y enséñanos la vía de la movilidad – de ser veloces y agradecidas y leales,

para que en nuestras vidas podamos otra vez visitar a las personas que te esperan.

 

Y enséñanos el misterio de la caridad para guardar a nuestro prójimoo en nuestros corazones,

para cantar sobre el Espíritu vivo en medio de nosotras y llevar la palabra del amor de Dios.

 

 

 

 

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