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Fiesta de Marguerite Bourgeoys 12 de enero, 2018

Donna Wuhrer, persona asociada de la Provincia Blessed Sacrament

+ Antes de comenzar, coloque un mantel sobre la mesa de oración. A medida que rezamos se agregarán otros objetos.

Introducción

Líder: Hoy celebramos la Fiesta de Santa Marguerite Bourgeoys, la fundadora de la Congregación de Notre Dame. El deseo mayor de Marguerite era que Dios fuera amado sobre todas cosas, (pausa aquí para poner la cruz sobre la mesa de oración.) y que el prójimo sea tan amado que sea siempre el servidor de ese prójimo

Es en este espíritu de amor, compasión y servicio que nos reunimos hoy con gran alegría – ¡para recordar, rezar, celebrar y dar gracias! (Pausa aquí para poner y prender la candela sobre la mesa de oración).

Canto Sugerido: Oración de la Congregación (Ave, KP Deignan, CND)

Coro:   Oh querida Madre y Fundadora, no buscamos consuelo ni riqueza

Pedimos solamente en tu nombre, que Dios sea amado grandemente, y oh, servido fielmente

Enséñanos la sabiduría de la pequeñez: a ser sencillas, humildes y pobres.

Para estar abiertas a Dios en el centro de nuestros corazones y esperar siempre la palabra de Dios.

Y enséñanos la movilidad: para ser ágiles, graciosas y reales,

Para que en nuestras vidas podamos visitar otra vez a los que esperan por ti.

Y enséñanos el misterio de la caridad: para guardar a nuestro prójimo en nuestro corazón,

Para cantar del Espíritu vivo en nuestro medio y llevar la palabra del amor de Dios.

Oración Inicial:

Líder: Oh Dios, tú enviaste a tu hija bendita Marguerite, para amar y servir a la gente que confiaste a su cuidado.

(Pausa aquí para poner una imagen o estatua de Marguerite sobre la mesa de oración).

Tú le diste un corazón amoroso como el tuyo. Tú llenaste a Marguerite con gran fe y un deseo ardiente de trabajar infatigablemente por tu reino. Que seamos inspiradas por su ejemplo para que, como Marguerite, “no tengamos otro gozo que el de vivir en Ti y contigo.” (MB)

Concédenos esto que te pedimos por Cristo, nuestro Señor.

Todas: Amén.

Líder: Mientras escuchamos atentamente a la lectura del Evangelio que sigue y los extractos sobre Marguerite y su vida, que podamos recordar nuestra llamada de cristianas y nuestra llamada como personas asociadas y hermanas de la Congregación de Notre Dame – amar a nuestro Dios y amar a las demás personas como nos amamos a nosotras mismas.

Estos son los más grandes mandamientos de Dios. Este era el deseo más grande de Marguerite para su comunidad. ¿A dónde te está llamando Dios para cultivar el amor y la compasión en tu vida?

Primera Lectora: Jesús dijo a sus discípulos: "Como el Padre me amó, así también los he amado yo: permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho todas estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa. Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado." (Juan 15, 9 -12)

(Pausa aquí para poner la palabra “Amor” sobre la mesa de oración).

Segunda Lectora: Un mandamiento para todos los cristianos, que fue llevado por Marguerite de una manera extraordinario – el amor de Dios con una intensidad que solamente podemos tratar de adivinar, pero que necesitamos ver como la fuente de todo lo que ella era e hizo. El amor del prójimo que era la fuente de su celo intenso para el apostolado, el prójimo infinitivamente precioso amado por Cristo hasta el punto de muerte, la vecina amada por Marguerite hasta que dio su vida por otra hermana para que el apostolado pudiera seguir... Dios amado sobre todas las cosas; el prójimo tan amado que ella era siempre la servidora de este prójimo. (La Espiritualidad de Marguerite Bourgeoys, Mary Virginia Cotter, CND)

(Pausa aquí para poner las palabras “sierva” sobre la mesa de oración).

Tercera Lectora: Nuestra Orientación del Capítulo 2016 es una nueva llamada para la Congregación. Solamente necesitamos revisitar la vida de la fundadora para saber que esta llamada de cultivar el amor y la compasión fue encarnada en el ser de Marguerite, una mujer profundamente enraizada en Jesucristo. Marguerite sigue su caminar con nosotras hoy en día. Los escritos de Marguerite nos invitan continuamente a imitar a María. (Circular No. 3, Agnes Campbell, CND, con las Miembros del Equipo de Liderazgo, diciembre, 2017.)

(Pausa aquí para poner las palabras “Imitar a María” sobre la mesa de oración).

Cuarta Lectora: Tocada por Dios para mirar una imagen de María, Marguerite soñó con vivir una vida como la de María. María “nunca se dispensó de hacer un viaje donde había algo bueno a hacer o cualquier obra de caridad a cumplir” y por esto Marguerite cruzó el Atlántico siete veces, cuidando a los enfermos en el barco enfermos con la peste, y ella se fue a vivir con las mujeres jóvenes recién llegadas a la colonia. Ella mantuvo a su comunidad de hermanas sin claustro para que pudieran ir donde las necesitaban.

Después de la muerte de su hijo, María ayudó a formar la comunidad de los primeros cristianos; Marguerite ayudó a fundar Ville-Marie – la ciudad de María – para imitar la Iglesia primitiva. Ella ensenó a los niños y las niñas y a sus madres a leer, costurar y rezar. Ella sirvió a los colonos como trabajadora social, mentora, casamentera y consejera para los afligidos. Ella dio la bienvenida a mujeres indígenas en su comunidad. (“Marguerite Bourgeoys: Soñadora y Pionera”, www.cnd-m.org

(Pausa aquí para poner las palabras “mujer de acción” sobre la mesa de oración).

Quinta Lectora: “Cuando tú vas en misión, recuerda que vas al mandato de Dios y en su compañía”. (MB) Era en el gozo de esta compañía que Marguerite vivió su vida, en medio del Atlántico, amenazada por la peste o en un barco lleno de agua, o en barcos de guerra del enemigo; en un puesto fronterizo donde los peligros de muerte por enfermedades o por las guerras constantes estaban siempre con ella y los colonos; durante los inviernos severos y las primaveras hambrientas; cuando morían las jóvenes hermanas de su compañía que aseguraban el futuro, o cuando morían en un incendio catastrófico. Su corazón siempre se regocijaba en Dios su Salvador. Este es su espíritu, una misión realizada con alegría – una vida vivida en alegría. (Marguerite y su Congregación Externa, Mary Virginia Cotter, CND, 1989)

 (Pausa aquí para poner la palabra “alegría” sobre la mesa de oración).

Sexta Lectora: Marguerite era una persona que vivía con gozo pero ella era profundamente tocada con compasión por los sufrimientos y dolores de otras personas. Compasión: sufriendo con. Ella compartió las esperanzas y los temores, las perdidas y el duelo, la ansiedad y los fracasos de los primeros colonos. Al compartir todo con ellos llegó a ser la Madre de la Colonia. Pero su compasión se extendió a cada persona. Piensen, por ejemplo, en el bebé de los Thibodeaux, enfermo con la peste, por quien Marguerite arriesgo su vida y las vidas de las mujeres jóvenes que ella traía a Canadá en este viaje, al llevar al bebé a sus cuartos y cuidarlo. Piensan en la bebé indígena cuya madre la descuidaba, la primera de muchas, Marie des Neiges, criada en la Congregación. Piensen en la mujer cuya hija murió por accidente, a quien Marguerite consoló y a  quien defendió en el consejo de la corte… Marguerite era la primera en bajar rápidamente al muelle cuando llegaron las 16 jóvenes mujeres de Francia, como novias para los hombres solteros de la colonia. Ella las cuidó, quedándose con ellas, ensenándoles cómo sobrevivir en la colonia, y aconsejándoles y animándoles hasta arreglar matrimonios compatibles… Sin embargo, Marguerite era siempre, sin importar cuan ocupada estuviera, la persona a quien la gente recurría con sus penas, ella era la persona que siempre estaba para ayudar. (“Marguerite y la Congregación Externa, Mary Virginia Cotter, CND, 1989)

(Pausa aquí para poner la palabra “compasión” y “bienvenidas y hospitalidad” sobre la mesa de oración).

Séptima Lectora: ¿De qué manera se expresa la osadía en una vida que tiene el sabor de Visitación – Pentecostés? Necesitamos audacia para abrir nuestros corazones a otras personas, a grupos y comunidades que son muy diferentes de nosotras. Necesitamos osadía para tratar de nombrar la fuente que nos da vida, en un universo cultural tan diferente al que  fuimos iniciadas en la fe. Necesitamos atrevimiento para continuar a actuar incesantemente, para situarnos en la vida de tal manera que trabajemos por construir una comunidad, para enriquecer la comunión. Necesitamos osadía para abrirnos al Espíritu, para mantenernos en una cultura de paz, de no violencia, de respeto por la naturaleza. Necesitamos atrevimiento para persistir en mirar al mundo con los ojos de los empobrecidos, los oprimidos, los excluidos, para pensar en el mundo, el pluralismo de culturas, la internacionalidad. (Lorraine Caza, CND, 2001)

(Pausa aquí para poner la palabra “atrevimiento” y “pasión” sobre la mesa de oración).

Reflexión en Silencio/ Preguntas Sugeridas para la Reflexión

  • ¿Qué palabras o frases me dicen las lecturas anteriores?
  • ¿Hay algún atributo específico de Marguerite que me impacta y que me gustaría nutrir en mi vida?
  • ¿Qué me enseña sobre mi vida y el servicio a otras personas el pasaje del Evangelio de Juan y las citas sobre Marguerite y su vida?

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Intercesiones: Dios amado, escucha nuestra oración.

  1. Para todas las personas asociadas, hermanas, amigas/amigos y familiares CND reunidas con nosotras hoy, que seamos como Marguerite signos de amor y compasión en nuestro mundo, oremos...
  2. Para las candidatas/los candidatos en Chicago, South Holland, IL, Kankakee, IL, Hayesville, NC, Stamford, CT, and Wilton, CT, que se preparan para ser personas asociadas CND, oremos...
  3. Ahora pueden añadir sus intenciones . . .

Oración final: Dios misericordioso, dador de toda vida, que proclamemos tu grandeza y nos regocijemos en Ti, nuestro Salvador, en todo lo que hacemos y en todo nuestro ser. Que nosotras, como Marguerite, deseemos muy ardientemente y vivamos con alegría “el gran precepto del amor de Dios sobre todas cosas y del prójimo como una misma”. ¡Que esto sea escrito en nuestros corazones! Te lo pedimos en el nombre de Jesús, nuestro hermano. Amén.

Canto de Clausura Sugerencia: Magníficat (Canto de la Visitación, Kathleen Deignan, CND)

Coro: Nuestro ser proclama Tu grandeza, Oh Dios, nuestro espíritu encuentra gozo en Ti.

Porque nos miraste en nuestra pequeñez:

Ahora estamos benditas.

Y Tú, en Tu fuerza, haces grandes cosas por nosotras –

Bendito sea Tu nombre.

 

Tu Misericordia perdura de edad en edad

para los que buscan tu amor.

Las maneras de Tu poder, Oh Sagrado,

confunden a los orgullosos de corazón.

 

Tu bajas a los poderosos de sus tronos,

Levantas a los pequeños.

Llenas a los hambrientos con cosas buenas,

los ricos se van vacíos.

 

Porque ayudaste a tu siervo Israel,

recordándole Tu amor,

Como le prometiste a Sara y Abraham

Y a sus hijos, amor sin fin.

 

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