Your browser is not Javascript enable or you have turn it off. We recommend you to activate for better security reasonLa espiritualidad de Santa Marguerite Bourgeoys

Acogida > Noticias > Artículo

La espiritualidad de Santa Marguerite Bourgeoys

Hermana Louise Côté, CND

La espiritualidad de Santa Marguerite Bourgeoys

La espiritualidad de Marguerite Bourgeoys es básicamente Mariana. Nuestra santa deseó seguir los pasos de la Santísima Virgen, imitar el curso de su vida en todas las cosas e ir a Dios a través de ella, ya que Dios envió a su hijo a través de ella.

Esta espiritualidad Mariana está centrada en dos aspectos del Evangelio: el Misterio de la Visitación de María a Isabel (Lucas 1:39) y María en medio de los apóstoles después de la Resurrección de Jesús (Hechos 1:11-14: 2:1-4).

La Visitación de María a Isabel

Con relación a la Visitación, Marguerite escribió: Después que la Santísima Virgen dio su consentimiento al ángel se hizo Madre de Dios por el poder del Espíritu. En agradecimiento al Padre Eterno, se ofreció inmediatamente para colaborar con las gracias de su Majestad Divina para la redención de la raza humana. Ella hizo inmediatamente su primera visita a santa Isabel.

Entonces para Marguerite Bourgeoys la Visitación tiene un carácter apostólico. Es volvernos hacia nuestro prójimo; es ir «de prisa», la manera en que Lucas describe esta jornada en su Evangelio – una acción que inspira inmediata e imparcialmente el servicio hacia nuestro prójimo.

 

«Este ir hacia» en un sentido apostólico (misionero), caracteriza la vida y la espiritualidad de Marguerite. Ella nunca vacila en cruzar el océano para que Dios sea conocido, amado y servido en la Nueva Francia. Este objetivo apostólico la conduce a fundar una Congregación de hermanas sin claustro, que pudieran «ser enviadas» a todas las áreas del país «para enseñar a las jóvenes».

La Visitación tiene otra dimensión aparte de la acción apostólica. Isabel y María, cada una a la vez, cantan la gloria a Dios y su agradecimiento. El Misterio de la Visitación nos invita entonces a una oración de alabanza y gratitud ante las maravillas de Dios y la gracia que Dios otorga a todos aquellos a quienes Él ama.

Marguerite nunca perdió de vista este lado de la Visitación: la alabanza y el agradecimiento que salen de su corazón encuentran expresión en su oración. Consciente de la misericordia llena de gracia de Dios, ella habla de toda su voluntad llena de gratitud. En su oración, «Mi Señor y muy amable Salvador», ella relata la protección especial por medio de la cual Dios se complace en preservar su Congregación y la bondad paternal de Dios que experimentó muchas veces.

La vida de María en medio de los apóstoles

A Marguerite le gustaba reflexionar acerca del nacimiento de la Iglesia, contemplar a María, la Madre de Jesús, en el corazón de la primera comunidad cristiana e imaginar el papel que jugó en medio de ella. Se encerró en el Cenáculo (habitación superior) junto con los apóstoles  para animarlos y esperar junto a ellos la venida del Espíritu Santo prometido por Jesús.

Ella cree que Jesús deseaba ofrecer la presencia de su Madre para animar a los discípulos en su fe y ayudarles a llevar a cabo la misión que se les había confiado… Marguerite presenta a María como la Maestra de Novicias a todos aquellos que abrazan la doctrina de Jesús para ayudarles a reconocer los designios de su Maestro, cuyas palabras guardó en su corazón.

Amor a Dios y al prójimo

Para Marguerite, María, en la primera comunidad cristiana, prolongó la presencia de su Hijo y la riqueza de sus enseñanzas, en particular, lo que se relacionaba con el gran mandamiento de amor. «La regla de la caridad es la que la Santísima Virgen ha prescrito para todos los que tienen el honor de seguirle, y aun a los primeros cristianos, porque el amor de Dios y del prójimo encierra toda la ley».

Al final de su vida, Marguerite confió: «Es verdad que todo lo que más he deseado siempre y que sigo deseando más ardientemente, es que el gran precepto del amor a Dios por encima de todas las cosas y al prójimo como  a sí mismo sea grabado en todos los corazones».

En una oración, pidió a sí misma y a sus hermanas «que no tengamos nunca otra satisfacción que vivir en Ti y contigo». Ella enfatizó la importancia de vivir siempre en la presencia de Dios, como una madre que ama a su hijo apasionadamente y no lo pierde de su vista. Su director espiritual escribió: «Es esta atención amorosa a la presencia de Dios que era la fuente de gracia para todas sus acciones».

Marguerite expresó el amor que cultivó por su Dios por medio de su atento amor hacia el prójimo. Ella escribió: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», eso es, no hagas a tu prójimo lo que no quieres que te hagan a ti y haz por tu prójimo todo aquello que deseas que hagan por ti. Nuevamente ella escribe: «Dios no se conforma con que conservemos el amor que debemos al prójimo, sino que conservemos al prójimo en el amor que debe tener para con nosotros».

Ella nos invita a «permitirle a Dios estar presente» en nuestra relación con el prójimo, a proclamar también sin palabras que Dios es amor y decirle a todas las personas: «tú vales mucho más a mis ojos y te amo mucho». De esta manera, Marguerite vivió de la misma  manera que lo hizo María: como la Virgen de la Visitación llevando a Isabel la Palabra Encarnada viva en su ser.

Marguerite Bourgeoys

Nació en Troyes en 1620

Bautizada en la iglesia Saint-Jean-au-Marché

Murió en Montreal (Canadá) en 1700

Canonizada por el papa Juan Pablo II en 1982

 

Vuelta al índice precedente Todas las noticias
© Tous droits réservés Congrégation de Notre-Dame, Montréal, Québec, Canada