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Celebramos el diario vivir…

Con la oración: fuente de luz

Nuestros días se viven al ritmo de momentos de oración. Nuestros días están iluminados por un tiempo de contemplación y cada una está invitada a participar diariamente de la Eucaristía, allí donde es posible.

El retiro espiritual anual nos da la oportunidad de ahondar el sentido de nuestros compromisos.

El silencio se hace luz…

«Partir del interior de uno mismo, partir de una puerta interior por un largo viaje».

René Pageau

Con la comunidad: acogida a brazos abiertos

Desarrollarse en comunidad es vivir, cantar, bailar, escucharse también. Es compartir un ideal común y participar, cada una según sus talentos, sus dones y su personalidad. Es descubrir una cultura de la acogida en la alegría. Desarrollarse en comunidad, es nutrir nuestro deseo de «estar-juntas».

¡Magníficat, es un canto de alegría!(Haga clic aquí para escuchar a las hermanas cantar el Magnificat.)

En las tareas compartidas: la solidaridad libera

«Las hermanas deben esforzarse en hacerse competentes y hábiles en toda clase de trabajo …»

Escritos de la Madre Bourgeoys p. 79

Mutualidad, compartir y ayuda mutua caracterizan las actividades diarias. Todas se ayudan mutuamente, autónomas y solidarias. No hay pequeño o gran servicio, se reconoce el valor del gesto más pequeño. Cada hermana enriquece la vida de la comunidad, por medio de la proyección de la oración y el compartir de las tareas.

Nuestros campos de acción: ¡más que una carrera!

Cada una descubre su camino y desarrolla sus talentos. En el marco del trabajo comunitario o parroquial, en la enseñanza, la contabilidad, el compromiso social, o cualquier otro empleo, cada faceta de la obra de las hermanas se hace educación liberadora.

Perpetuamos la osadía de nuestras hermanas mayores en este mundo en constante transformación. Interpeladas por los desafíos del mundo actual, estamos llamadas a renovarnos. Acudimos a los nuevos conocimientos para continuar mejor nuestra loca aventura.

«Tener a Dios presente en todo lo que hacemos, para contentarle a Él sólo.»

Escritos de la Madre Bourgeoys (p. 75)

En la fuente de nuestro ideal común, una gran aventura interior: la vocación.


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