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La Visitación

Por Ercilia Janeth Ferrera E. CND

Celebramos la fiesta de la Visitación que pasaje tan lleno de esperanza el que nos presenta el Evangelio de Lucas 1;39 – 56 y hiendo más allá de lo acostumbrado, de que salió de prisa, que fue a servir a su prima, podemos profundizar este evangelio y experiencia abriendo nuestra mirada y horizonte, primero viendo la dinámica de los verbos que se incluyen; son todos de acción, por ejemplo; caminar, entrar, saludar, llegar, oír, bendecir, creer, anunciar, permanecer, quedarse, saltar, exclamar… todos ellos son verbos que nos movilizan al encuentro, como nos dice el Papa Francisco “Favorecer la cultura del Encuentro”… María e Isabel nos muestran claramente esta experiencia de encuentro, de escucha, de atención a la vida, a la historia, de sumergirse en la vida, de sumergirse en el sufrimiento y realidad, de su pueblo.

María e Isabel son una muestra tangible de Imposibles… si de imposibles… de recuperación de la dignidad, de experiencias de rechazo, de exclusión, de soledad, y de experiencias de liberación, de comulgar con la historia y la vida… son experiencias de encuentros desde la diferencia, desde las generaciones diferentes para construir la novedad del Reino.

Imposibles; Si, imposibles posibles… para que una mujer de avanzada edad como Isabel quedará preñada de vida, para que una joven como María quedará también preñada de vida sin tener relaciones.

María con su visita a Isabel, la Dignifica, la reconoce igual, le da un lugar, como Dios se lo había dado ya, Dios y María, la sacan del silencio, de la exclusión, de la soledad, le devuelven la Palabra, le regeneran la vida y ella se deja tocar, se deja encontrar por esta experiencia.

¡Exclusiones sí! Experiencias de exclusiones por no haber tenido un hijo en su juventud, cuantos años de silencio, marginación, burlas, rechazos para Isabel.

Y la vida de María, que exclusiones al saberse la noticia de una joven embarazada en tales circunstancias… que aprendizajes para nosotras y nosotros hoy para dejarnos encontrar, para ir al encuentro, del diferente, del excluido, excluida, del silenciado, silenciada, del marginado, marginada.

¡Si celebramos los caminos, caminos de liberación!, caminos de dar voz, de dar la Palabra!, caminos de lo inesperado.

¿Cuáles son los imposibles, posibles que necesitamos creer, crear hoy?

¿Cuáles son los imposibles posibles que necesitamos impulsar?

¿Qué caminos de fe, de devolver la dignidad y la voz necesitamos recuperar?

Dios opta por moverse en la periferia, por moverse y nacer entre los excluidos y desde allí cambia la historia, es un Dios que hace justicia! todavía si profundizamos en la experiencia del Magníficat, un canto revolucionario generador de esperanza, de posibilidad, de cambio, de transformación, de inclusión de las mujeres, los niños los ancianos para la construcción de la vida, la construcción de la novedad!, la construcción del pueblo, la construcción de su identidad y pertenencia.

Si la Visitación y El Magníficat nos devuelven la esperanza, nos devuelven la fe, nos hacen creer en imposibles posibles, Veamos algunas partes de este canto de esperanza y liberación:

“Su nombre y misericordia llega de generación en generación,
Ha hecho sentir el poder de su brazo: disperso a los de corazón altanero, destrono a los potentados y exalto a los humildes. A los hambrientos los colmo de bienes y a los ricos despidió sin nada”… si es un canto para desinstalar, destantear a los poderosos, a los soberbios, altaneros, a los que tienen el poder, a los que se imponen y oprimen al pobre.

Es un canto que nos hace ver la promesa y fidelidad de Dios en la cotidianidad y desde toda la historia, es el Señor que sigue cumpliendo su promesa hoy, Es el Señor que nos devuelve la esperanza, que nos devuelve la palabra, que nos invita a la cultura del encuentro, que nos hace seguir creyendo en imposibles posibles.


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